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Silencio cómplice con Cuba

América Latina ha hablado con una sola voz: la del silencio. Ni un país del continente americano –salvo EE.UU. y Canadá, excluidos de la reciente cumbre hemisférica- ha condenado la muerte de un preso político cubano tras una larga huelga de hambre. Felipe Calderón incluyó a Raúl Castro en el club de presidentes democráticos al invitarlo a la cumbre hemisférica de la Riviera Maya. En cambio, vetó la presencia del presidente hondureño Porfirio Lobo, porque no le satisfacían sus credenciales democráticas. La promesa del presidente Felipe Calderón de que todas las naciones de la región hablarían con una sola voz se hizo realidad antes de lo esperado. El mutismo de los gobiernos latinoamericanos ante la trágica desaparición de un opositor al castrismo fue la respuesta a la petición de unidad del mandatario mexicano. Ni uno sólo de los jefes de Estado que se llenan la boca hablando de democracia y solidaridad continental formuló la mínima condena al régimen cubano por la muerte del disidente. Quienes se rasgan las vestiduras por los crímenes cometidos por las dictaduras militares de derecha; los que recuerdan los desaparecidos y ajusticiados en el continente durante los últimos cuarenta años, miran hacia otro lado cuando corresponde hablar de las violaciones de derechos humanos en Cuba. Estados Unidos, Canadá, las cancillerías europeas y organismos humanitarios como Amnistía Internacional y Human Rights Watch fueron claros en su condena al régimen castrista. Rodriguez Zapatero tuvo que rectificarLa Unión Europea (UE) deploró la muerte de Zapata y recordó que reiteradamente ha pedido a las autoridades de Cuba la puesta en libertad sin condiciones de todos los disidentes encarcelados. En la sede de la ONU en Ginebra, en el foro que aboga por la supresión mundial de la pena capital, José Luis Rodríguez Zapatero eludió el miércoles condenar la muerte del preso político cubano. Ante el alud de críticas recibidas, al día siguiente rectificó. En su doble condición de presidente del Gobierno de España y máximo responsable de turno de la Unión Europea, Zapatero exigió al régimen cubano "la libertad de todos los presos de conciencia y que respete los derechos humanos". Aseguró que la reclamación es "una exigencia fundamental de toda la comunidad internacional". El gobierno de Barack Obama también pidió la liberación sin demora de los más de 200 presos políticos en Cuba, tras declararse conmocionado. Calificó la muerte de Zapata de innecesaria. Raúl Castro barnizado de demócrataLa muerte de Orlando Zapata Tamayo, prisionero por pensar distinto y por mantener posiciones políticas contrarias al totalitarismo, es otra acción de la dictadura cubana que no se critica ni discute en las cancillerías latinoamericanas, ni por gobiernos de izquierda ni por los de derecha. La escena que se vivió a principios de esta semana en la Riviera Maya debería quedar marcada en la conciencia de los dirigentes latinoamericanos. Mientras Felipe Calderón, junto con los demás presidentes de la región, acogía con abrazos y parabienes a un Raúl Castro barnizado de demócrata, en Cuba agonizaba un humilde preso político, albañil de raza negra. Honduras fue excluida de la cumbre de la unidad por su supuesta falta de democracia, pero Raúl Castro fue invitado y agasajado en Playa del Carmen sin que nadie pusiera la mínima objeción. Poco importaba que Cuba no haya tenido una elección democrática con participación de partidos de oposición, nada supuso que en la isla no exista pluralismo político ni libertad de expresión desde que Fidel Castro tomó el poder el 1 de enero de 1959. Raúl Castro fue aceptado como uno más pese a haber sido designado a dedo por su hermano Fidel. Roger Bartra: "La izquierda debería denunciar a Cuba"El ensayista y antropólogo Roger Bartra, uno de los escasos intelectuales progresistas mexicanos que levanta la voz contra cualquier atropello o abuso de poder, declara a La Vanguardia que "la muerte de este compañero cubano es algo muy doloroso; la izquierda, más que nadie, debería denunciarlo como prueba de que en Cuba hay una dictadura insoportable". Según Bartra, "es increíble que la izquierda democrática no se levante para criticar estas atrocidades. ¿Por qué la derecha mexicana tampoco lo denuncia? Porque la derecha en el poder está obsesionada con tener un frente externo tranquilo, sin nubarrones. Calderón hace una política exterior muy temerosa". Bartra, profesor emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), comenta a este periódico que presidentes de derecha, como el colombiano Álvaro Uribe y el mexicano Calderón, no quieren alborotar el gallinero de los Chávez, de los Evos Morales, de los Castro… "Como son muy escandalosos, cualquier mención crítica a Chávez, a Morales y, sobre todo a Cuba, levanta un griterío infernal que espanta a muchos mandatarios. Asustados, prefieren la tranquilidad y así optan por no tomar partido. Además, les resulta más cómodo llevarse bien con los Castro. Es una relación difícil. Si uno los critica abiertamente, contestan muy agresivamente, por eso les tienen miedo. Es terrible", señala el escritor. Bartra recalca que la izquierda todavía abriga más temor a los líderes que enarbolan una falsa bandera de izquierda. "La complicidad con Cuba, con Chávez y con otros presidentes de la línea populista es un signo de terrible atraso y de falta de confianza de la izquierda democrática en sus propios valores. También es una muestra de falta de coraje y de saber valorar que una alternativa democrática es muy importante para la izquierda". Enrique Krauze: La incapacidad de criticar de frente a CubaPara el historiador Enrique Krauze, creador y director de la revista Letras Libres, es deplorable el silencio de los dirigentes de América Latina ante la muerte del demócrata cubano. "Alguna vez dijo Octavio Paz que la enfermedad moral e ideológica de América Latina se manifestaba ante todo en la incapacidad de criticar de frente y de ver con claridad lo que ha pasado en Cuba. Lo que ha sido el terrible experimento sobre tres generaciones para endiosar la figura de Fidel Castro. América Latina sigue enferma de eso", declara Krauze a este periódico. Krauze, que precisamente está terminando de escribir un libro sobre los dictadores latinoamericanos, agrega: "Cayó el Muro de Berlín. Cayó en todos lados menos en la mentalidad de buena parte de América Latina. Y es una vergüenza. Es una de las expresiones más claras del subdesarrollo ideológico, intelectual y moral de este continente". Jorge Castañeda: el miedo provoca el silencioPor su parte, el escritor Jorge Castañeda, que fue ministro de Asuntos Exteriores de México durante la presidencia de Vicente Fox, comenta a La Vanguardia que América Latina guarda un silencio cómplice ante la muerte de Orlando Zapata. "Es un silencio cómplice de los gobiernos por un lado pero también de los partidos, de los políticos, de los intelectuales, de la prensa. En la medida en que todos evitan meterse con Cuba. Porque todos sienten terror a que, como me ocurrió a mí cuando era canciller, muevan su quinta columna en cada país, todavía tienen la capacidad para manipular. Ese silencio en parte se debe al miedo. Por otro lado, los cubanos han logrado en los últimos años con la complicidad de los gobiernos de izquierda de América latina, que desde que se fue el chileno Ricardo Lagos todos son iguales en esta materia, que nadie los toque, que nadie hable de la situación de los derechos humanos en Cuba. Y si los gobiernos no lo hacen, los partidos y los intelectuales menos, y así no hay quien lo haga. Acuérdese de lo que pasó con los presos del IRA que en tiempos de la Thatcher hacían huelga de hambre. Hubo un clamor mundial. Y con Cuba nada. Y Raúl cínicamente echa la culpa a los norteamericanos. Y Lula se ríe. Calderón anuncia su viaje a Cuba, y le da lo mismo". Según Castañeda, el presidente Felipe Calderón se muestra tan cercano a Cuba porque "no quiere tener problemas con los partidos opositores, PRD y PRI; tampoco los quiere enfrentar con congresistas de su propio partido el PAN. Los dos principales dirigentes del PRI, Beatriz Paredes y Manlio Fabio Beltrones son muy pro cubanos. El propio Calderón también lo es. Yo recuerdo haber tenido discusiones sobre este tema cuando él era diputado y yo ocupaba la cartera de Exteriores. Calderón es muy pro cubano y muy anti norteamericano, así de fácil".Castañeda destaca que en Brasil muchos políticos y numerosos medios atacan a Lula por no condenar la muerte de Orlando Zapata. En cambio, en México nadie criticará a Calderón por guardar silencio sobre el disidente fallecido. "Absolutamente nadie se meterá con Calderón por no criticar a Cuba. El PAN no va a decir nada, el Congreso menos, los periódicos callarán y los articulistas eludirán el tema. Esta actitud tan benevolente hacia Cuba se debe a que nadie busca comprar el pleito, la prensa no desea problemas con el PRD, no quiere confrontaciones con la gente del PRI, los articulistas evitan que se le echen encima los comentaristas del diario La Jornada, el PRD, el propio Gobierno. ¿Para qué? Consideran que en México no vale la pena. ¿Te imaginas el clamor mundial que habría si hubiera muerto un zapatista en huelga de hambre? ¿Y el clamor de la izquierda y de los intelectuales mexicanos?", dice Castañeda. Sergio Sarmiento, comentarista del diario mexicano Reforma, señala que poco importa que los cuatro presidentes bolivarianos -Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia, Rafael Correa de Ecuador y Daniel Ortega de Nicaragua- hayan modificado la Constitución de sus países para asegurar sus reelecciones y acabar con la oposición. "Ellos y Cuba sí son democráticos, según esta perversa definición adoptada por México que impide a Honduras, pese a sus elecciones libres y respeto a las libertades individuales, ser considerado un país democrático", señala Sarmiento. Antonio Sánchez: un continente paralizado por la complicidad y la inmoralidadEl analista venezolano-chileno Antonio Sánchez declara desde Caracas a La Vanguardia que es vergonzoso el silencio de las izquierdas latinoamericanas, incluidas las llamadas neo izquierdas. Destaca el comentarista que no es un silencio casual ni se debe a un descuido de la diplomacia latinoamericana. "Es un ominoso silencio de izquierdas, centros y derechas de un continente paralizado por la complicidad y la inmoralidad", señala. Sánchez se pregunta si las torturas y los asesinatos provocados por los verdugos de militantes de izquierda son menos violatorios de los derechos humanos que los causados por la derecha. "Al parecer, un muerto de Castro vale la milésima parte de un muerto de Videla", afirma Antonio Sánchez. El analista cuestiona el silencio cómplice de los dirigentes de América Latina: "¿Nada que expresar la Sra. Bachelet, cuyo padre muriera como consecuencias de las torturas a que lo sometiera el dictador Pinochet? ¿Nada que decir el presidente Álvaro Uribe, cuyo padre fuera asesinado en un cruento acto de terrorismo por la narcoguerrilla colombiana? ¿Nada que agregar el cordial anfitrión Felipe Calderón, cuya designación fuera torpeada por las fuerzas conjuntas Castro, Chávez, López Obrador?", declara Antonio Sánchez. Y subraya: "Al gobierno cubano le perdonan todo lo que es inadmisible en cualquier otro lugar del mundo". Críticas a Lula da Silva por no condenar la muerte de Orlando ZapataEl silencio del presidente brasileño Lula da Silva fue más notorio porque se encontraba en La Habana cuando murió Orlando Zapata Tamayo. Además, el presidente brasileño había ignorado previamente una carta de 50 disidentes que le solicitaban una declaración a favor de la liberación de los presos políticos, con mención especial del agonizante Zapata, a quien Amnistía Internacional había adoptado como preso de conciencia. En Brasil ha decepcionado la indulgencia de Lula ante la muerte de Zapata. El silencio del presidente brasileño generó críticas por su pasividad frente a violaciones de los derechos humanos en países considerados amigos. Lo que ha indignado más es que el asesor de Lula da Silva para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, defendió la decisión brasileña de no condenar específicamente a Cuba por la muerte de Zapata: "Hay violaciones de los derechos humanos en el mundo entero", alegó. "La diplomacia brasileña utiliza doble rasero. Cuando se trata de países hacia los que tiene simpatía, como es el caso de Cuba, no dice nada, aun cuando haya violaciones evidentes de derechos humanos. Cuando el caso ocurre con países hacia los cuales no tiene tanta cercanía, es bastante estridente", declaró el ex canciller brasileño Luiz Felipe Lampreia al diario Folha de Sao Paulo. No es la primera vez que el presidente Lula da Silva pasa de puntillas por Cuba. El 26 de setiembre de 2003 realizó una visita a México antes de viajar a la isla. En una rueda de prensa conjunta que dio en México con el presidente Vicente Fox, el presidente Lula una, dos y tres veces se negó a pronunciarse sobre el encarcelamiento de los 75 opositores al régimen de Castro. A una pregunta de este corresponsal sobre si él, que fue preso político bajo la dictadura militar brasileña, se iba a interesar por los disidentes que cumplen largas condenas en Cuba, respondió que si bien desde siempre mantiene un punto de vista sobre lo que ocurre en la isla, ahora cuida las formas, no se entromete en los asuntos internos de nadie. "Mi viaje a Cuba es para hacer negocios, como lo son todas las visitas a otros países". Así lo dijo. Evitando pronunciar en todo momento la palabra preso o disidente. En su visita a la isla, no recibió a ningún opositor. Cumbre a espaldas de EE.UU. y CanadáNo sólo se critica al presidente Calderón por su silencio sobre la muerte del disidente cubano. También ha recibido reproches por haber organizado una cumbre latinoamericana a espaldas de Estados unidos y Canadá. Ello ha provocado que algunos comentaristas se planteen si el mandatario mexicano gira a la izquierda. El ex canciller mexicano Jorge Castañeda dice que Calderón excluyó a Estados Unidos de la llamada Cumbre de la Unidad por dos motivos: "En primer lugar, su antinorteamericanismo congénito derivado de un catolicismo decimonónico de una región conservadora de Michoacán, en el centro del país, que no expulsa emigrantes. Es un gesto antinorteamericano, de eso no hay la menor duda", dice Castañeda. El ex ministro asegura que Calderón "siente enorme irritación y envidia por el éxito de Brasil y de Lula. Por donde va le comparan el atraso de México con la pujanza de Brasil, que yo no creo que sea tanta. Le hablan de Lula aquí y allá, de la imagen extraordinaria del presidente brasileño".Según Castañeda, el segundo motivo de Calderón para convocar la creación de una nueva organización hemisférica sería su deseo por asumir protagonismo y por compartir el liderazgo latinoamericano con Brasil. Para diferenciarse de Fox, el presidente mexicano quiere ser amigo de Chávez y de Castro, dice Castañeda. "Crear una organización latinoamericana sin Estados Unidos y Canadá es un gesto antinorteamericano. Por fortuna, esta nueva organización es algo bananero, no es serio, es un chiste, no se va a materializar. Sólo existe en el papel, no hay cuotas, ni secretariado, ni sede. Lamento que la política exterior mexicana dé estos bandazos. Es patético que en pleno siglo XXI, el presidente Calderón utilice la misma terminología populista que el presidente Luis Echeverría. ¿Cuándo diablos hemos estado unidos en América? América Latina está más desunida que nunca. Castañeda destaca que Brasil, al contrario de México, tiene una política congruente, con peso político, económico, cultural, y con el liderazgo de Lula. "Una latinoamericanada bananera" "Es demencial que México propugne un nuevo organismo continental al margen de EE.UU. y Canadá, cuando toda su vida ha estado ligada a EE.UU. México es el país más pro norteamericano de América, más integrado, con 11 millones de emigrantes, que vive de las exportaciones, del turismo y de las inversiones norteamericanas. La creación de esa organización por Calderón es una latinoamericanada bananera", recalca Castañeda.Para Roger Bartra, la nueva organización latinoamericana creada en la Riviera Maya "es puramente retórica, simbólica, no servirá de nada salvo para molestar a Estados unidos".Bartra recalca que la Cumbre de la Unidad fue la cumbre de la hipocresía. "Política exterior de bandera blanca""Los lazos más fuertes de la política exterior de México están vinculados a Estados Unidos, esto no se puede borrar. Pretender hacer una organización americana de espaldas a Washington es un absurdo. A diferencia de Fox, Calderón quiso tener tranquilidad en sus relaciones con Hugo Chávez y los otros presidentes bolivarianos. No quiere problemas con los Castro, insiste en querer visitar la isla pese a que Cuba fue el primer país que prohibió los vuelos a México tras darse a conocer la epidemia de gripe A. Calderón ha ejercido una política exterior de bandera blanca", señala Bartra. Bartra tiene claro que por razones económicas y geopolíticas, México es profundamente pronorteamericano, los intereses más importantes del país giran en torno a Estados unidos."Para México no tiene ningún interés que Calderón, como anuncia una y otra vez, viaje a Cuba. Es bastante absurdo esa visita, no redituará en nada para le democracia cubana ni para los intereses mexicanos", subraya Bartra.El historiador Enrique Krauze declara a este periódico que la actitud de la política exterior mexicana frente a Hugo Chávez y frente a Cuba le parece, por decir lo menos, incomprensible y desde luego inadmisible. "No puede ser que nos presentemos como democráticos de puertas adentro y tengamos una actitud no sólo de tolerancia sino de complacencia y hasta de servilismo con respecto a la dictadura de los hermanitos Castro", destaca Krauze. Krauze rechaza una organización creada a espaldas de EE.UU.El historiador atribuye la cordialidad de Calderón con Raúl Castro al juego de oportunismo del Gobierno para tratar de ganarse a la izquierda. "Y lo único que logra -recalca el historiador- es la reprobación de la escasa franja liberal democrática que hay en México. Por supuesto, esa posición no le da ni un voto de aprobación de las personas que lo han criticado desde que llegó a la presidencia en 2006. Es un juego enteramente inadmisible para las que tenemos una mirada democrática y liberal". Krauze rechaza que se haya creado, aunque sea a nivel retórico, un organismo continental a espaldas de EE.UU. "Que sigan jugando a hacerles el caldo gordo a los dictadores. Ya hemos visto lo que ocurrió en la historia del siglo XX, cuando las democracias, ya no sólo frágiles democracias como México, sino democracias como la del Reino Unido, le hicieron el juego a los dictadores. Evidentemente siempre salen ganando los dictadores. Me parece escandaloso que en los tiempos de Obama tratemos a Estados Unidos como si todavía estuviéramos en los tiempos de Ronald Reagan", subraya Krauze.

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