Milenio

AMLO, Zavala y la corrección política

Las encuestas divulgadas en los últimos días y el sentido común, así como las ansias que todos tenemos para llegar al 2018 en plena especulación, comienzan a dejar entrever ciertas tendencias. En esta ocasión me refiero a dos paradojas o complicaciones para la corrección política en México.
Andrés Manuel López Obrador claramente va a ser el candidato de izquierda o, si no es el único, el más importante. Tiendo a pensar, sin albergar certeza al respecto, que al final —al mero final— el PRD se alineará con él. Solo que en México, país extraño como pocos, el candidato de la izquierda va a seguir defendiendo posiciones difíciles de comprender para una persona de izquierda. Menciono unas.
AMLO ha dicho hasta ahora, de una u otra manera, con distintos grados de fervor y de claridad explícita, que se opone al aborto, a los matrimonios gay, a la despenalización de la mariguana y a la muerte asistida. Nada  de malo. Solo que en el resto del mundo ser de izquierda suele implicar ser partidario de estas causas. En México no. La pregunta para los votantes de izquierda ilustrados —no los pejezombies— es si abrazan estas causas, o por lo menos las consideran dignas de ser defendidas. ¿Pueden votar con conciencia y tranquilidad por un candidato dizque de izquierda y que se opone a estas demandas?
El caso de Margarita Zavala plantea una problemática semejante para las mujeres. Cada día parece más claro que va a ser difícil, si no es que imposible, arrebatarle a Zavala la candidatura del PAN. Seguirá, sin duda, chantajeando a su partido con la amenaza de irse como independiente, pero lo más probable es que no sea necesario. Conociendo muy poco al PAN, pero habiéndolo seguido desde hace algunos años, se antoja difícil que un criptopanista de magro hueso colorado, como Rafael Moreno Valle, pueda disputarle seriamente esa candidatura a alguien nacida, crecida y emparejada en el PAN. Y Ricardo Anaya es demasiado inteligente para pensar que en esta ocasión pueda ser su candidato.
Zavala tiene muchas ventajas y, como todo el mundo, algunos inconvenientes como candidata. Plantea algunas disyuntivas: las mismas de AMLO. ¿Podrán las feministas, o las mujeres simplemente modernas, educadas, urbanas y sofisticadas, votar con entusiasmo por una candidata que sí es mujer, pero se opone con el mismo fervor que AMLO al aborto, a los matrimonios gay, a la despenalización de la mariguana y a la muerte asistida?
Afortunadamente ninguno de estos dilemas se me plantea en lo personal. Pero me encantaría saber cómo los contemplan mis amigos de izquierda y mis amigas del sexo femenino.

30 noviembre, 2015

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jorge


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2 days ago

Este viernes en #Amarres escribo “1985=2017; ¿1988=2018?”; vía EL FINANCIERO: http://bit.ly/2wF8qWL

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