La visa y la carta

A reserva de un análisis más detenido, disponiendo de mayor información y contexto, van algunas reflexiones de botepronto ante un hecho político de la primera importancia en México: la revocación de la visa de Andrés Manuel López Beltrán, “Andy”. Se trata de un grave y contundente golpe político al gobierno de la 4T, es decir, de Claudia Sheinbaum (CSP) y López Obrador; es decir, de Morena. No descarto que en un primer momento algunas encuestas cuchareadas muestren un apoyo a la postura dizque anti injerencista de la presidenta. Se acompañarán de algunas interpretaciones de quedabienes en el sentido de que esto fortalece a CSP al debilitar a López Obrador y a los duros de Morena. Pero dentro de algunas semanas, me parece que se consolidará la opinión cada vez más generalizada en la sociedad mexicana de que el régimen de la 4T es un régimen corrupto y vinculado con el crimen organizado.

Las reflexiones de botepronto prefiero formularlas como preguntas, ya que carezco de las respuestas, por ahora en todo caso, y que pueden servirle a algunas de las personas que acuden a la mañanera. Conviene preguntar por qué le fue revocada la visa a Andy. Puede ser por corrupción. Entre el acta Magnitsky, FCPA, u otras disposiciones, Washington puede retirarle la visa a un extranjero por ese motivo. Puede también haber sido por vínculos con el crimen organizado, es decir, con el narco o alguna de sus ramificaciones, que ellos hayan descubierto o que haya aparecido ya en los medios mexicanos, y ellos den por bueno. También conviene preguntarse si la revocación no se produjo a raíz de algún comentario público o privado de López Beltrán contra el gobierno de Estados Unidos, el presidente Trump, el secretario Rubio o algún otro funcionario. O podría uno preguntarse si no fue, siguiendo al octogenario español que, agonizando en México, le exigió a sus hijos y nietos que lo enterraran en Madrid, sólo por joder. Es decir, como una forma de presión dirigida al gobierno de Sheinbaum por otro tema completamente distinto, por ejemplo, la aceptación de efectivos militares norteamericanos en México.

¿Se le revocó la visa ahora, como dice López Beltrán, o en realidad esto sucedió hace algún tiempo y sólo ahora lo divulgó él a través de su carta, efectivamente delirante, porque temió una filtración del gobierno de Trump? Uno puede preguntarse: ¿no debió López Beltrán callarse y confiar en que al igual que muchos otros casos hasta ahora, el Departamento de Estado no revelara que le había sido retirada la visa? No da lo mismo, ya que si la carta fue una medida preventiva ante un anuncio inminente, significa que parte del contenido del anuncio de todas maneras se va a publicitar en los próximos días o semanas.

Otra pregunta: ¿el retiro de la visa fue parte de una acción coordinada de varias agencias de Estados Unidos, con un cerebro único conduciendo toda la operación, o se trata más bien, al igual que los aguacates, el agua, los jitomates, los aranceles, los consulados de México en Estados Unidos, etcétera, de acciones puntuales tomadas de forma individual, a razón, eso sí central: hacer lo que creen todos ellos que complacerá al jefe, es decir, a Donald Trump? Las dos tesis son verosímiles, ya que habría una cabeza en la Casa Blanca susceptible de coordinar todo esto —a saber, Stephen Miller—, pero también es factible que existiendo un ambiente dentro de toda la administración Trump de golpear al gobierno de México, cada quien lo hace por su lado.

Más preguntas. ¿Quién palomeó la decisión?, ¿Trump, Miller, Rubio, Landau, o el embajador Johnson? Me parece difícil que el embajador por sus pistolas haya podido tomar una decisión de esta importancia en la relación entre México y Estados Unidos sin consultar por lo menos a su jefe y amigo Chris Landau, y probablemente al propio secretario de Estado, Rubio. Pero no es imposible tampoco que tratándose de algo de esta importancia, parecido a lo de Cienfuegos —ciertamente exsecretario de la Defensa, ciertamente militar de alto rango, pero no hijo del hombre más poderoso que ha gobernado en México por lo menos desde principios de los años noventa. Mi impresión es que quizá Trump se enteró a toro pasado, pero no pudo haberse realizado este acto hostil y agresivo sin haber sido palomeado, por lo menos, por Marco Rubio.

Siguen las preguntas. ¿Andy consultó el contenido y el hecho de su carta con su padre? Parte de la respuesta yace en el tipo de relación que existe hoy entre ellos, que por definición desconozco. Pero dado el tono, la agresividad, el antiamericanismo plasmado en la epístola, me parece difícil imaginar que esto lo hubiera hecho López Beltrán sin por lo menos avisarle a su padre, y tal vez incluso de haberle pedido que leyera el texto antes de hacerlo público. Esta pregunta conduce a la siguiente: ¿Claudia Sheinbaum sostuvo un intercambio con AMLO a propósito del hecho y de su respuesta de hoy en la mañana, o se fue por la libre? De nuevo, para responder a esta pregunta, mucho depende del estado de la relación actual entre ellos que, por definición, de nuevo desconozco. Pero tratándose de algo que afecta al gobierno de Sheinbaum, y que involucra a López Obrador, parecería inverosímil que no hubiera habido algún contacto entre ellos en estos últimos días u horas.

A principios de mayo, de una fuente cercana a la presidenta, me enteré que su proyecto con Trump consistía en aplacarlo en todo lo posible, en acceder a todas sus demandas, con dos excepciones: las famosas boots on the ground norteamericanas en México, y el carácter intocable de la familia de López Obrador. Me decían que su deseo consistía en llegar a un acuerdo de este tipo con Trump. Me pareció que era ilusa la idea, en la medida en que aun si Trump accediera a este tipo de quid pro quo, no existía garantía alguna de que lo cumpliera. Un buen día, el ocupante de la Casa Blanca podría amanecer de mal humor o incluso furioso, como parece que se puso en una llamada con Sheinbaum a finales de junio, y no sólo con ella ni con México, sino también con sus propios colaboradores, recurriendo incluso a leperadas en relación a ellos, y cualquier acuerdo se desvanecería. O es posible también que proteger a la familia de AMLO no significaba, a ojos de Estados Unidos, defender a Rocha Moya, o a otros gobernadores. En todo caso, ya a estas alturas es evidente que ese anhelo de Sheinbaum, pactado en un principio con Trump o no, no fue satisfecho. Ya se fueron sobre la familia de López Obrador. El retiro de la visa puede ser el único golpe que le den, y sólo a él, o pueden aplicar más castigos a López Beltrán o también a su hermano José Ramón, que desde un punto de vista estricto y técnico, tal vez fue un visa abuser mientras se encontraba por largos periodos continuos en Houston.

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