Las marchas que siguen

Ya casi todo se ha dicho sobre la marcha del ardor. Me quedo con la gran cantidad de gente que fue por convicción, y con o sin “apoyos” (gran eufemismo mexicano, seguramente un concepto fundacional del humanismo mexicano); con el Zócalo que no pudieron llenar los ya consuetudinariamente ineptos operadores de la 4T; y con la enorme ilegalidad del uso de recursos públicos para financiar la publicidad, el transporte y la alimentación de una parte considerable de los participantes.

La marcha y el PRI

Existen muchos motivos para festejar la marcha de ayer, y la mayoría ya han sido expuestos por sus participantes y otros comentaristas. Desde la distancia, y por lo tanto reducido a ser un frío y cínico espectador, quisiera concentrarme en un aspecto, que no es necesariamente el más emotivo, pero quizás el de mayor impacto duradero.

Mejor el Edomex que el INE

No sé si se acabe el mundo con la destrucción del INE, propuesta por Morena y su comandante en jefe. Hay muchas cosas que se podrían cambiar en nuestro sistema electoral, que fue construido para lo que se llamó la transición, y luego para aplacar a las huestes de López Obrador después de su berrinche de 2006.

Alito y la reina Isabel II

No es imposible que Alito y Rubén Moreira tengan razón. Por un lado, sostienen que si la alianza Va por México realmente busca ganar en 2024, y si López Obrador va a hacer todo lo posible para evitar que eso suceda, incluyendo rechazar el resultado electoral que le dé la victoria a la oposición, mantener una relación decente con las Fuerzas Armadas es casi un imperativo categórico.